Consejos para cuidar tu cuerpo en todo momento

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vivir sano

El cuidado del cuerpo es clave para estar saludable y sentirse bien. Por eso, muchos se entregan al ejercicio, el deporte, las artes marciales, el yoga y otras prácticas para mejorar su condición física.

Pero mantener sano nuestro cuerpo no es solo cuestión de ejercitación. También intervienen factores como la alimentación y el descanso.

 

Ejercicios físicos

Los ejercicios fortalecen la musculatura, al tiempo que mejoran la elasticidad y la postura corporal. Disminuyen también el riesgo de sufrir enfermedades óseas como la artritis, la osteoporosis y problemas sacrolumbares. Por otro lado, previenen trastornos respiratorios, cardiovasculares y gastrointestinales.

El tipo de ejercicios, su intensidad y duración, dependen de tu estado de forma. Lo recomendable es hablar con un especialista antes de lanzarse a esta o aquella rutina de ejercicios.

 

Alimentación saludable

Cuando se trata de cuidar el cuerpo, todo está relacionado. Por eso, debes elegir una dieta que vaya a bien con los ejercicios que realizas: aeróbicos o anaeróbicos.

Las actividades aeróbicas queman glucógeno muscular. De ahí la importancia de consumir hidratos de carbono: arroz, cereales, legumbres, patatas y fruta. Los anaeróbicos, en cambio, demandan restituir las proteínas y aminoácidos perdidos en cada sesión. Por ello, en este caso debes consumir alimentos como: leche, queso, huevo, soja, pescado y carne de res.

En cualquier caso, necesitas una alimentación con poca gracia, abundante en proteínas e hidratos de carbono. Súmale también una buena hidratación en forma de agua, infusiones y jugos naturales.

 

Descanso

El descanso es indispensable para un cuerpo sano. No importa cuánto ejercicios hagas o qué tan buena sea tu alimentación más sana del mundo. Si no descansas lo suficiente, todo será en vano.

Al hablar de descanso, nos referimos sobre todo al sueño. Dormir mal desajusta el biorritmo, causando una persistente sensación de cansancio. También afecta el apetito y cuando esto ocurre, el organismo pide más alimentos, cosa que conduce a la acumulación de grasa y azúcares.

La falta de sueño afecta además la regulación de ciertas hormonas, como la del crecimiento, lo cual disminuye el desarrollo muscular. Eso, sin mencionar que aumenta el riesgo de hipertensión y calcificación de las arterias. Y, al no liberarse suficiente cortisol, hay un drástico aumento de azúcar en sangre.

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